Pido otra carta esperando que cambie mi suerte, pero no, nada cambiará. Lo cierto es que hace ya rato que debería haber dejado las cartas sobre la mesa, pero, como es bien sabido, la mejor virtud que tiene el buen jugador es la paciencia. No desesperes, todo llegará... ¿cuándo, cómo, por qué? ¿Acaso existe una ley que diga que siempre tengo que ser yo la perdedora aquí? No seas ingenua, el juego está hecho para los que tienen suerte, no para los que piensan... El caso es, que pensándolo bien, a lo mejor lo mío no son los juegos de apostar, pero mientras lo pienso...¡otra ronda por favor!
